8 abr. 2017

LA EPISTEMOLOGÍA DE LA ECONOMÍA*



* Capítulo 2 de proyecto de texto ANÁLISIS MICROECONÓMICO
 
A lo largo de los últimos dos siglos, la ciencia económica ha ido evolucionando en cuanto a su metodología para las investigaciones ya sea para crear nuevas teorías o para utilizarlas para nuevos descubrimientos.  En la actualidad, el mainstream, es decir, la corriente de pensamiento y la metodología que se ha impuesto en la ciencia económica a través de la mayoría de universidades, investigaciones, publicaciones así como la política fiscal y monetaria, es el positivismo que utiliza la metodología hipotética deductiva que se caracteriza por ser empirista a través de la estadística. En este capítulo se explica esta metodología pero también la que utiliza la Escuela Austriaca de Economía, cuyo edificio teórico parte de la acción humana como una verdad irrefutable, no negable,  de donde se deducen una serie de teoremas que explican el funcionamiento de una economía libre de intervenciones. Esta escuela se basa en el apriorismo praxeológico cuya metodología es axiomática deductiva, toda vez que el punto de partida de la teoría no es una hipótesis o conjetura que puede ser negada sino muy por el contrario es el axioma de la acción humana: todo individuo actúa para mejorar su situación relacionada al bienestar o también toda persona actúa para evitar el malestar y tener un mayor bienestar.

1.- El positivismo de Milton Friedman:
Milton Friedman, economista liberal de la Universidad de Chicago, publicó un libro relacionado a la corriente positiva7F[1] donde explica como la metodología de la economía requiere de la utilización de métodos estadísticos con la finalidad de poder determinar si un planteamiento económico es aceptado lo que confirmaría si la teoría es correcta para no solamente explicar la realidad sino para predecir futuros acontecimientos. A continuación se resumirá algunas de las principales ideas de Friedman relacionadas a la metodología positiva de la economía.

Friedman nos explica que se puede hacer economía, es decir, utilizar esta ciencia desde dos perspectivas que si bien es cierto difieren pero de alguna manera no son mutuamente excluyentes: la economía positiva y normativa. La primera se relaciona con la realidad tal cómo es, con la teoría que la explica y sin la intervención de juicios de valor. Por ejemplo, si un banco central emite dinero para financiar el gasto público entonces los precios de la economía aumentarán lo que se conoce como la inflación. En este caso no interesa si el gobierno desea ayudar a los más necesitados o si quiere elevar los sueldos para que la población tenga más bienestar. Sin embargo, esta proposición debe ser contrastada con la realidad a través de la observación y análisis de estadísticas dado que en la economía n cuenta con laboratorios para efectuar experimentos una y otra vez.  La historia se convierte así en la fuente de “experimentación” teniendo en consideración que son datos fechados o pasados.

La economía normativa es diferente porque no trata de explicar la realidad sino de transformarla. En nuestro ejemplo, el gobernante desea reducir la pobreza y toma la decisión de aumentar el gasto público a través de programas sociales. Podemos observar que el efecto causalidad de ha invertido. Mientras que la economía estudia cómo se relacionan una variable influye en otra sin intervención estatal, la economía positiva busca cómo influir en la economía de acuerdo a sus objetivos políticos propuestos. Podríamos decir que la economía positiva se relaciona con la teoría mientras que la normativa lo hace con la política económica, que la primera es una  ciencia, la segunda es un arte.
Sin embargo Friedman resalta que la economía normativa depende de la positiva lo que vale decir que la política económica debe inspirarse en la teoría económica. Esto significa que para querer modificar la economía primero debe tenerse una teoría que la explique.

En cuanto a la manera de hacer ciencia o teoría de la economía positiva, se hace necesario plantear una hipótesis, que como su nombre lo dice, es una tesis de baja intensidad. Y esta hipótesis es producto, en la mayoría de los casos de una deducción lógica teniendo cuidado que no solamente debe estar basada en simple hechos.  Y una vez deducida ésta, se debe constatar con la estadística de tal manera de poder aceptarla y utilizarla para la respectiva predicción. Ésta consiste en poder proyectarse al futuro cada vez que una variable económica tenga alguna variación o cuando se toma una medida económica y así poder explicar que sucederá. Todo esto se hace basándose en una teoría y en el planteamiento de la hipótesis. Siguiendo nuestro ejemplo, si la autoridad monetaria emite dinero para financiar el gasto público entonces la hipótesis será: una emisión de dinero para financiar gasto público sin la respectiva expansión de la producción total ocasionará una elevación de los precios. Esta hipótesis tiene todo un armazón teórico justamente de la teoría cuantitativa del dinero, explicada por Friedman. Luego, la validez de esta hipótesis se dará si los hechos concuerdan con ésta y si tiene poder de predicción.

Un aspecto importante que debe tener en cuenta en la concepción de Friedman para hacer teoría es que las hipótesis deben ser lo más simple posible pero explicar de manera general fenómenos económicos importantes. Para el efecto en el proceso de deducción de la hipótesis, se debe utilizar un modelo que es una representación simplificada y abstracta de la realidad con la finalidad hacer simple y comprensivo el análisis sin tener al lado la complejidad de la realidad. Luego, se hace necesario utilizar los denominados supuestos que vendrían a ser los factores que permiten la construcción de un mundo irreal que tiene como objetivo explicar la realidad compleja pero que tiene que tener coherencia y una muy buena similitud con los procesos reales. Y estos supuestos serán irreales si se los compara con el mundo real. Por ejemplo, es muy conocido los supuestos del modelo de la competencia perfecta, donde los consumidores y productores tiene amplio conocimiento de la economía, y que el empresario conoce los gustos y preferencias de los consumidores, que es un solo precio, y que también éstos tienen amplio conocimientos del precios de los insumos y de sus costos de producción. En tal sentido, tiene toda la información para tomar decisiones relacionadas a la maximización de la función de la rentabilidad que es la diferencia entre los ingresos por ventas y los costos de producción. 

Podemos ver así que los supuestos no son reales pero siguen una lógica que de alguna manera no son incoherentes. Por ejemplo, un supuesto incoherente sería que el hombre vuela, o que no se muere y es eterno. Sin embargo Friedman acepta esta situación de los supuestos irreales porque el objetivo de la teoría es predecir acontecimientos dado los cambios en las variables. Tenemos así el caso, por ejemplo, que aumentan los gustos y preferencias de la personas por un bien determinado, se expande la demanda de este productos, y los precios de los bienes tenderán a aumenta, pero por otro lado, los empresario producirán una mayor cantidad de éstos. 

El modelo de la competencia perfecta predice estos cambios en el precio del bien y en su respectiva producción aun cuando el modelo utiliza supuestos que no se cumplen exactamente en el mercado como es el caso que no existe un solo precio, los empresarios no tienen información completa de los gustos y preferencias de las personas ni tampoco conocen a la perfección el costos de sus insumos, y otro  tema muy importante es la decisión de producción no es un problema matemático de maximización u optimización que consiste en la primera derivada de la función de rentabilidad cuya solución es la cantidad óptima de producción que conlleva al empresario a obtener la máxima rentabilidad económica.

De todo lo explicado, una teoría, según Friedman, no puede ser juzgada por la irrealidad de sus supuestos y debe ser aceptada por la capacidad de predicción. Ahora bien, la predicción normalmente es relacionada con el futuro, pero también puede efectuarse hacia el pasado donde asume un papel de factor explicativo. Por ejemplo, Friedman explicó las causas de la gran depresión del siglo XX utilizando la teoría monetaria demostrando que en aquella época ésta no esta tan desarrollada.

Ahora surge una pregunta: ¿cómo se acepta una hipótesis? La respuesta que podríamos dar es que ésta se acepta si se comprueba con estadísticas. Supongamos que  A causa B, luego se relaciona estadísticamente A y B y si existe correlación, se aprueba la hipótesis. Sin embargo, esta es una visión muy simplista para analizar si la hipótesis es correcta. Friedman toma el concepto de Popper (2007) de que las hipótesis jamás se puede comprobar si son verdaderas, y que solamente se puede observar que no sean falsas. Este es el método falsacionista y se funda en que una hipótesis es una conjetura o planteamiento provisional que no reúne todos los elementos de juicio para declararla como una verdad pero que se acepta mientras no sea negada. En otras palabras, una teoría al ser un conjunto de hipótesis y que éstas no sean verdaderas pero que no hayan sido falseadas entonces esa teoría es indudablemente temporal o provisional hasta que surja la posibilidad de falsear la teoría, pudiéndose dar el caso que se acepte sin tener información que es falsa. Este es el problema que acarrea el método hipotético deductivo. Tenemos el caso de la relación del tipo de cambio y la inflación. 

En la década de los años ochenta la economía peruana tuvo una inflación con fuertes depreciaciones. Luego muchos economistas plantearon modelos que explicaban que aumentos en el tipo de cambio creaban inflación. Sin embargo, la experiencia demostró que es la inflación la que presionaba al tipo de cambio a aumentar. Y luego a inicios del presente siglo se dio el caso que la inflación se aceleró con una disminución del tipo de cambio. Entonces existen muchos factores o variables intervinientes que pueden alterar la hipótesis que se plantea inicialmente. Si A causa B, también se puede dar el caso que C y D cause B.  O también que A cause B utilizando la variable C como interviniente.

Zanotti8F[2] (2013) hace un análisis de la epistemología (teoría del conocimiento) de los planteamientos de Friedman respecto a su visión del positivismo. Éste le da importancia a la capacidad de predicción de la teoría asumiendo supuestos que inclusive pueden ser irreales. Friedman inclusive explica que la predicción puede ser hacia atrás, es decir, se puede aplicar a la historia económica. Zanotti explica al respecto que Friedman prioriza el poder predictivo a la explicación de los procesos del mercado. El mejor ejemplo es el modelo de la competencia perfecta, el que veremos más adelante, donde sus supuestos son muy alejados de lo que realmente es la competencia sin embargo el neoclasicismo lo acepta dado que tiene cierto poder de predicción, descuidándose así la explicación de los procesos que se presentan en el mercado.

Zanotti, siguiendo a Friedman, señala lo siguiente: “Las hipótesis verdaderamente importantes tienen supuestos que son una representación inadecuada de la realidad, e, incluso, mientras más significativa la teoría, menos reales serán los supuestos” (pág. 144). Zanotti explica en adición que según Friedman lo más importante es abstraer los acontecimientos que rodean la hipótesis dejando solo los esenciales de tal manera que ésta tenga la mayor capacidad de predicción aun sacrificando la explicación de los procesos del mercado.  Al respecto, la posición de Friedman es que el objetivo de la ciencia es la predicción en vez de la explicación.

Ahora bien, existen proposiciones que no necesariamente son hipótesis y que se pueden considerar verdaderas y que no requieren del test empírico para su aprobación, Este es el caso de los axiomas lo que amerita una explicación dado que es otra metodología denominada axiomática deductiva y también el apriorismo praxeológico. A continuación explicaremos la teoría general de la acción humana

2.- La teoría general de la acción humana de Ludwig Von Mises
La Escuela Austriaca de Economía, liderada por Von Mises (2012)9F[3] ha planteado una epistemología y una manera de formular teorías, modelos y de analizar a la economía muy diferente a la corriente principal económica (mainstream). Si bien es cierto que  Mises no fue el fundador de esta escuela, en su tratado de economía la Acción Humana sintetiza las ideas de Menger, real fundador de ésta  y la sistematiza más allá de sus aportes propios; en síntesis, plantea una nueva metodología para hacer economía. 

Mises explica que las ciencias de la acción humana se dividen en la praxeología y la historia. Distingue ambos en el sentido que la historia requiere de la teoría económica para la interpretación de los fenómenos económicos para lo cual utiliza la estadística con datos fechados. Mientras que la teoría económica es la ciencia más desarrollada de la praxeología y que se concentra ni en la historia ni estadística valiéndose de como las personas actúan para satisfacer sus necesidades y pasar a una situación mejor. La praxeología viene a ser todos los principios con los cuales los seres humanos dotados de razón actúan para mejorar su condición. 

La economía, tomando estos principios, explica los fundamentos  de los mercados y la formación de los precios y del intercambio. Estos principios caracterizan a la ciencia económica, según Mises, por no requerir de la evidencia empírica para plantear y defender sus teorías porque se consideran axiomas fundamentales de la acción humana y al ser verdaderos no pueden ser contradichos. De ahí, a través de un proceso deductivo sin descuidar la rigurosidad en cuanto a la lógica, se desprenden una serie de proposiciones, sin necesidad de ser hipótesis que tengan que comprobarse a través de la estadística, que nos explican como son los procesos económicos. 

Según Mises, “las categorías a priori son el atributo que permite al hombre realizar todo lo que es específicamente humano” (pág. 41)
Es a través de éstas, que son parte de la mente humana, se desarrollan las teorías que han permitido explicar los principios que rigen el comportamiento humano referente a la definición de los medios y fines y su relación causa efecto en un mundo con escasez de recursos. De la estructura lógica de la mente humana, propio en los personas, es que la teoría general de la acción humana generaliza los procesos y decisiones que conllevan al logro de los objetivos de los agentes económicos, sean consumidores o empresarios, dado que éstos últimos no escapan de las leyes del comportamiento humano relacionado a la satisfacción de las necesidades. 

Esta estructura lógica al ser similar en las personas, hace posible que se generalice a través de una  teoría de la acción humana sin distinguir región, tiempo, cultura, geografía, latitud, inteligencia, credo, etc., y así se deducen una seria de proposiciones, partiendo del axioma irreductible de la acción humana, que van a explicar la conducta de los individuos, la praxeología, y su aplicación en la sociedad, procesos del mercado libre de intervención. En tal sentido, la teoría busca regularidad de las personas cuando actúan para pasar del malestar al bienestar. 

Mises explica un ejemplo de la geometría euclidiana de cómo se plantean las primeras proposiciones de donde parte la deducción. Afirma que la selección es arbitraria y que hace de acuerdo a una conveniencia o adecuación (pág. 45). En base a esta definiciones Mises nos dice que esto no sucede en la teoría de la acción humana dado que las primeras proposiciones están en la mente humana, en las ideas y en el pensamiento y por tanto en la acción. En este sentido, las categorías a priori son el “equipamiento mental para pensar y experimentar” y que no es necesario la comprobación empírica ni las pruebas estadísticas.
Mises explica que las ciencias naturales basan el conocimiento científico por medio de la experiencia y experimentos. 

A esto se le conoce como el empirismo o la metodología positiva. Éste manifiesta que el positivismo desconfía de los sentidos dado que plantea que la captura de la realidad por lo seres humanos es imperfecta , que es imposible razonar a priori y que por tanto se hace necesario comprobar mediante evidencia empírica el conocimiento científico, las proposiciones planteadas como hipótesis o conjeturas, o verdades a ser comprobadas por la experimentación. En el caso de la economía, el positivismo al no poder efectuar experimentos en tiempo real, recurre a los datos estadísticas, información fechada o como se le conoce, la historia. 

El problema del empirismo cuando se aplica en las ciencias sociales, en especial a la economía, es que el investigador percibe parte de la realidad, lo que le permite sus sentidos y razonamiento, y parte del resto de la realidad no lo percibe, y aun en esta situación trata de dar una explicación completa de lo que sucede en el ámbito de investigación, que en este caso es la conducta de las personas, sus preferencias y los procesos económicos que se dan en el mercado libre.  En otras palabras se infiere sobre lo no observado estando sujetos al problema de muestreo y a los errores de medición (Mises, 2012)

Una importante diferencia de las ciencias naturales y sociales, según Mises es: “en las valoraciones humanas y consecuentemente en la acción humana, no se encuentra la regularidad que caracteriza a los campos investigados por las ciencias naturales” (pág. 59)
Una característica de las categorías de las ciencias naturales es que no existen fines, es decir, no hay conductas deliberadas para lograr un objetivo. En la ciencia de la acción humana existen las ideas, el pensamiento, el razonamiento y finalmente la acción cuyo objetivo es lograr el fin propuesto.  Luego la razón y la acción es como las dos caras de una moneda.

Mises nos dice que “todo teorema de la praxeología es deducido mediante el razonamiento lógico a partir de la categoría de la acción”. (pág. 81)
En adición, Mises afirma que: “en el ámbito de la acción humana no existen relaciona es constantes entre ninguna de las variables, consecuentemente, no hay medición ni cuantificación” (pág. 105)
Sin embargo, una importante contribución de la praxeología y de la teoría general de la acción humana es que se puede predecir cualitativamente efectos cada vez que el gobierno adopta una política económica, si los efectos serán positivos o negativos. Esto se conoce como una predicción cualitativa.
Luego, la economía no es historia, en cambio es una rama de la praxeología. Mises agrega que: “el economista no basa sus teorías en investigaciones históricas sino en razonamiento teórico como el del lógico o matemático” (pág. 119). En tal sentido la historia económica necesita de la teoría económica para interpretar los hechos sucedidos. La teoría implica una causa y un efecto y esta relación se basa en la lógica económica y no en hechos fechados no en la historia, es decir, de datos históricos o de estadísticas no se puede deducir proposiciones teóricas.

Caso de estudio

a.-  Exposición sobre la praxeología.
El profesor Hans Hermann Hope, en la  Mises University da una conferencia sobre el método austriaco, la praxeología y la método axiomático deductivo.  A lo largo de la exposición, el profesor Hermann Hope da una serie de ejemplos sobre los casos en que la investigación económica sí puede utilizar el método hipotético deductivo, pero también explica que existen investigaciones que no requieren de la evidencia empírica para aproximarse a la verdad ya que partiendo del axioma de la acción humana se deducen proposiciones verdaderas. También nos enseña sobre el positivismo y cómo utiliza las hipótesis, dando énfasis que éstas son realmente conjeturas y solamente pueden ser falseadas mas no verificadas lo que se contradice con el axioma de la acción humana.  La exposición se puede ver en la siguiente dirección electrónica:

 b.- Jean Baptiste Say y el método de la praxeología

Murray Rothbard.  Publicado en la página web del Instituto Hispano Mises el 18 de agosto del 2014. Recuperado el 20 de marzo 2017 http://www.miseshispano.org/2014/08/j-b-say-y-el-metodo-de-la-praxeologia/
Una característica particularmente destacada del tratado de J.B. Say es que fue el primer economista en pensar profundamente acerca de la metodología apropiada para su disciplina y en basar su trabajo, hasta donde podía, en dicha metodología. De economistas anteriores y de su propio estudio, llegó al método único de la teoría económica, lo que Ludwig von Mises iba a llamar “praxeología” más de un siglo después. La economía, apreciaba Say, no se basaba en una masa de hechos estadísticos concretos desordenados. Se basaba, por el contrario, en hechos muy generales (fait généraux), hechos tan generales y universales y tan profundamente enraizados en la naturaleza del hombre y su mundo, que todos, aprendiéndolos o leyendo sobre ellos, darían su asentimiento. Estos hechos se basaban, por tanto, en la naturaleza de las cosas (la nature des choses) y en la implicaciones deductivas de estos hechos tan ampliamente enraizados en la naturaleza humana y el derecho natural. Como estos hechos generales eran verdaderos, sus implicaciones lógicas debían ser también verdaderas.
En su prólogo al Tratado, que presenta la naturaleza e implicaciones metodológicas de su trabajo, Say empieza siendo crítico con los fisiócratas y con Dugald Stewart por confundir las ciencias de la política y de la economía política. Say veía que si la economía, o la economía política, tenía que progresar, debía mantenerse por sí misma como disciplina sin mezclarse íntimamente desde el principio con la ciencia política, o la ciencia que establece los principios correctos del orden político. La economía política, escribía Say, es la ciencia de la riqueza, su producción, distribución y consumo.
Say continúa mencionando la popularidad del método de Bacon de inducción de una masa de hechos en la formación de una ciencia, pero luego añade que hay dos tipos de hechos, “objetos que existen” y “acontecimientos que tienen lugar”. Está claro que los objetos que existen son lo principal, ya que los acontecimientos que tienen lugar son solo movimientos o interacciones de objetos existentes. Ambas clases de hechos, señalaba Say, constituyen la “naturaleza de las cosas” y “una observación cuidadosa de la naturaleza de las cosas es el único fundamento para toda verdad”.
Los hechos pueden también agruparse en dos tipos: generales o constantes, y particulares o variables. Aproximadamente al mismo tiempo que Stewart, pero mucho más exhaustivamente, Say lanza entonces una brillante crítica del método estadístico y de la diferencia entre este y la economía política. La economía política trata hechos o leyes generales:
La economía política, a partir de hechos siempre observados cuidadosamente, nos hace conocer la naturaleza de la riqueza; del conocimiento de su naturaleza deduce los medios de su creación, desarrolla el orden de su distribución y los fenómenos que se refieren a su destrucción. En otras palabras, es una exposición de los hechos generales observados en relación con este tema. Con respecto a la riqueza, es un conocimiento de los efectos y sus causas. Muestra a qué hechos va unida, de forma que uno es siempre la consecuencia del otro.
Say añadía luego un punto importante, que la economía “no recurre a ninguna explicación adicional para hacer una hipótesis”. En resumen, al contrario que las ciencias físicas, los supuestos de la economía no son hipótesis tentativas  que deban ser, ellas o las deducciones de ellas, probadas por hechos; por el contrario, cada paso en la cadena lógica se basa en hechos generales definitivamente verdaderos, no “hipotéticamente” verdaderos. (Podría añadirse que es precisamente esta diferencia esencial entre el método de la economía y el de las ciencias físicas lo que ha traído tanto desprecio sobre la cabeza de la praxeología durante el siglo XX). En lugar de crear hipótesis, la ciencia económica debe percibir conexiones y regularidades “a partir de la naturaleza de acontecimientos particulares” y “debe conducirnos de una línea a otra, de forma que toda comprensión inteligente pueda entender claramente en qué manera está unida la cadena”. “Es esto”, concluye Say, “lo que constituye la excelencia del método moderno de filosofar”.
Por el contrario, las estadísticas muestran hechos concretos, “de un país concreto en un periodo determinado”. Son “una descripción en detalle. Las estadísticas, añadía Say, “pueden agradar la curiosidad”, pero “nunca pueden producir ventajas” si no indican el “origen y consecuencias” de los hechos recabados y esto solo puede lograrse por la disciplina independiente de la economía política. Es precisamente la confusión de estas dos diciplinas lo que hizo de La riqueza de las naciones de Smith, en palabras perspicaces de Say, una “masa irregular y sin método de especulaciones curiosas y originales y de verdades demostradas conocidas”.
Una diferencia esencial entre estadística y economía, continúa Say, es que los principios generales o “hechos generales” de esta última pueden descubrirse y por tanto conocerse con certeza. Los principios de economía política, cuando se basen en “las deducciones rigurosas de hechos general innegables”, “descansan sobre unos cimientos inamovibles”. Son lo que von Mises llamaría posteriormente “apodícticos”. La economía política, de hecho, “está compuesta por unos pocos principios fundamentales y por una gran cantidad de corolarios o conclusiones, deducidos de estos principios”. Los hechos concretos de las estadísticas, por otro lado, son necesariamente inciertos, incompletos, inapropiados e imperfectos. E incluso cuando son verdaderos, señala correctamente Say, “solo son verdaderos durante un instante”. Otra vez, sobre la estadística: “qué pequeño es el número de hechos concretos que se examinan completamente y qué pocos de ellos se observan bajo todos los aspectos. Y al suponer que están bien analizados, bien observados y bien descritos, cómo muchos de ellos no prueban nada o directamente lo contrario de lo que se pretende establecer por ellos”. Y aun así la gente incauta se ve a menudo deslumbrada por “una muestra de cifras y cálculos (…) como si los cálculos numéricos por sí solos pudiera probar algo y como si pudiera establecerse cualquier regla a partir de la cual pudiera realizarse una inferencia sin la ayuda de un razonamiento sólido”.
Say continúa con una crítica feroz del uso de estadísticas sin teoría:
Por tanto no hay una teoría absurda o una opinión extravagante que no se haya apoyado en una apelación a los hechos; y es también por los hechos por lo que las autoridades públicas se han equivocado tantas veces. Pero un conocimiento de los hechos, sin un conocimiento de sus relaciones mutuas, sin ser capaces de mostrar por qué uno es una causa y el otro una consecuencia, realmente no es mejor que la información en bruto de un oficinista.
Say denuncia a continuación la idea de que una buena teoría no es “práctica” y de que lo “práctico” es de alguna manera superior a lo teórico:
Nada puede ser más inútil que la oposición de teoría y práctica. ¿Qué es la teoría, si no es un conocimiento de las leyes que conectan los efectos con sus causas, los hechos con los hechos? ¿Y quién puede conocer mejor los hechos que el teórico que los analiza bajo todos sus aspectos y comprende su relación entre sí? ¿Y qué es la práctica sin teoría, sino un empleo de medios sin saber cómo o por qué actúan?
Say apunta luego brillantemente por qué es imposible para pueblos o naciones “aprender de la experiencia” y adoptar o descartar teorías correctamente sobre esa base. Desde el principio de la era moderna, señala, riqueza y prosperidad han aumentado en Europa occidental, mientras que al mismo tiempo los estados-nación han agravado las restricciones del comercio y multiplicado la interferencia de los impuestos. La mayoría de la gente concluye entonces superficialmente que lo último causó lo primero, que el comercio y la producción aumentaron como consecuencia de la interferencia del gobierno. Por otro lado, Say y los economistas políticos argumentan lo contrario, que “la prosperidad de los mismos países habría sido mucho mayor, si hubieran estado gobernados por una política más liberal e ilustrada”. ¿Cómo pueden los hechos o la experiencia decidirse entre estas dos interpretaciones enfrentadas? La respuesta es que no pueden, que solo la teoría correcta, la teoría deducible de unos pocos hechos o principios generales universales, puede hacerlo. Y por eso, señala Say, “las naciones pocas veces obtienen ningún beneficio de las lecciones de la experiencia”. Para hacerlo, “debe permitirse a la comunidad en su conjunto entender la relación entre las causas y sus consecuencias, lo que a la vez supone un grado de inteligencia muy alto y una rara capacidad de reflexión”. Así, para llegar a la verdad, solo importa el completo conocimiento de unos pocos hechos generales esenciales, “todo otro conocimiento de hechos, como la erudición de un almanaque, es una mera recopilación, de la que no se genera nada interesante”.
Además, en discusiones sobre políticas públicas, cuando los “hechos” supuestamente van contra el “sistema” de teoría económica, es realmente un “sistema” teórico enfrentado a otro y , otra vez, solo puede prevalecer la refutación teórica. Así, dice Say, si se habla de que el libre comercio entre naciones es ventajoso para todos los participantes, se le acusa de ser un “sistema” al que se le opone la preocupación acerca de los déficits en la balanza comercial, que es un sistema, pero falso. Quienes afirman (como hicieron los fisiócratas) que el lujo alimenta el comercio mientras que el ahorro es ruinoso, están presentando un “sistema” y por tanto, en una prefiguración exacta del multiplicador keynesiano, “alguien afirmará que la circulación enriquece a un estado y que una suma de dinero, pasando por veinte manos diferentes, es equivalente a veinte veces su propio valor”, también un sistema.
En una prefiguración sorprendente y perspicaz de polémicas modernas, Say continúa explicando por qué las deducciones lógicas de teoría económica deberían ser verbales en lugar de matemáticas. Los valores intangibles de las personas, de los que se preocupa la economía política, están sometidos a cambio continuo e impredecible: “sujetos a la influencia de las facultades, las querencias y deseos de la humanidad, no son susceptibles de ninguna apreciación rigurosa y, por tanto, no pueden proporcionar ningún dato para cálculos absolutos”. Los fenómenos del mundo moral, señalaba Say, no están “sujetos a cálculo aritmético estricto”.
Así que podemos saber con seguridad que, en un año concreto, el precio del vino dependerá de la interacción de su oferta, o existencia a vender, con su demanda. Pero para calcular ambas matemáticamente tienen que descomponerse estos dos elementos con precisión en la influencia independiente de cada uno de sus elementos y eso sería tan complicado como para ser imposible. Así:
No solo es necesario determinar cuál será el producto de la cosecha subsiguiente mientras esté todavía expuesta a las vicisitudes del tiempo, sino la calidad que poseerá, la cantidad que queda a mano de la cosecha anterior, la cantidad de capital que estará a disposición de los tratantes y les obliga, más o menos con prontitud a regresar a sus avances. Debemos asimismo valorar la opinión que pueda tenerse como la posibilidad de exportar el artículo, que depende en todo de nuestras impresiones con respecto a la estabilidad de las leyes y el gobierno, que varían de día en día y respecto de lo cual dos personas distintas no estarán de acuerdo. Todos estos datos, y probablemente muchos otros más, deben apreciarse adecuadamente, solo para determinar la cantidad a poner en circulación, que no es sino uno de los elementos del precio. Para determinar la cantidad a demandar, debe conocerse ya el precio al que puede venderse el producto, ya que su demanda aumentará en proporción a su baratura; también debemos conocer las existencias previas a mano y los gustos y medios de los consumidores, tan variados como sus personas. Su capacidad para comprar variará de acuerdo con la condición más o menos próspera de la industria en general y de la suya en particular; sus deseos variarán también en la proporción de medios adicionales a su disposición para sustituir una bebida por otra, como cerveza, sidra, etc. Omito un número infinito de consideraciones menos importantes, que afectan más o menos a la solución del problema.
En resumen, la enorme cantidad de determinantes imprecisos, cambiantes y cuantitativamente desconocidos hace imposible la aplicación del método matemático en la economía. Y por tanto quien
haya pretendido hacerlo, no ha sido capaz de enunciar estas cuestiones en lenguaje analítico, sin desviarlas de su complicación natural, por medio de simplificaciones y supresiones arbitrarias de las cuales las consecuencias, no estimadas adecuadamente, cambian siempre esencialmente la condición del problema y pervierten sus resultados, de forma que ninguna otra influencia puede deducirse a partir de dichos cálculos que no sea de la fórmula arbitrariamente supuesta.
Las matemáticas, aparentemente tan precisas, acaban reduciendo inevitablemente la economía del conocimiento completo de principios generales a fórmulas arbitrarias que alteran y distorsionan los principios y por tanto corrompen las conclusiones.
¿Pero entonces cómo va a aplicar el economista político, conociendo los principios generales con certidumbre, estos principios a problemas concretos, como la condición del mercado del vino? Aquí también Say anticipaba las brillantes conclusiones de Ludwig von Mises sobre la relación apropiada entre teoría e historia, teoría y aplicación concreta. Esa teoría aplicada en economía, indicaba Say es un arte más que una ciencia estricta:
¿Qué debe entonces hacer un investigador curioso en la aclaración de un tema tan complicado? Lo mismo que debería hacer bajo circunstancias igualmente difíciles, que deciden la mayor parte de las acciones de su vida. Examinará los elementos inmediatos del problema propuesto y después de haberlos evaluado con certidumbre (lo que puede hacerse en economía política), valorará aproximadamente sus influencias mutuas con la rapidez intuitiva de una comprensión ilustrada, ella misma solo un instrumento por medio del cual puede estimarse, pero nunca calcularse con exactitud, el resultado principal de un grupo de probabilidades.[1]
J.B. Say relaciona  a continuación las falacias del método matemático en economía con las enseñanzas de su gran mentor el fisiólogo Cabanis. Cita a Cabanis sobre cómo los escritores sobre mecánica distorsionan gravemente los temas cuando tratan problemas de biología y medicina. Citando a Cabanis:
Los términos que empeaban eran correctos, el proceso de razonamiento estrictamente lógico y, sin embargo, todos los resultados eran erróneos (…) es por la aplicación de este método de investigación a sujetos a los que es completamente inaplicable, por lo que se han mantenido los sistemas más caprichosos, falaces y contradictorios.
Say añade luego que sea cual sea lo que se haya apuntado acerca de las falacias de método mecanicista en biología, es a fortiori aplicable a las ciencias morales, razón por la que nos vemos “siempre equivocados en economía política, siempre que hemos sometido estos fenómenos a cálculo matemático. En ese caso, se convierte en la más peligrosa de todas las abstracciones”.
Finalmente, Say señala perspicazmente otro problema que, entonces como ahora, lleva a gente con formación a rechazar los principios y conclusiones de la economía.
Son demasiado propensos a suponer que la verdad absoluta se limita a lo matemático y a los resultados de observación y experimentación cuidadosas en las ciencias físicas, imaginando que las ciencias morales y políticas no contienen hechos invariables o verdades indiscutibles y por tanto no pueden considerarse como ciencias genuinas, sino simplemente sistemas hipotéticos, más o menos ingeniosos, pero puramente arbitrarios.
Para reforzar esta opinión, los críticos de la economía apuntan a las muchas grandes diferencias de opinión en esa disciplina. ¿Pero y qué?, pregunta Say. Después de todo, las ciencias físicas siempre han sido pasto de la polémica, a veces chocando “con tanta violencia y aspereza como en economía política”.
El método matemático no era solo el único sistema de abstracción que sufriría una completa demolición por J.B. Say. Pues Say fue también agudamente crítico con los métodos verbales de lógica que aparecieron en el empíreo con un trabajo continuo ni una verificación repetida en referencia a hechos generales y universales. Eso fue la principal objeción metodológica de Say contra los fisiócratas: “En lugar de observar primero la naturaleza de las cosas o la manera en que tienen lugar, de clasificar estas observaciones y deducir de ellas proposiciones generales”, es decir, en lugar de ser praxeologistas, los fisiócratas
comenzaban estableciendo ciertas proposiciones generales abstractas, a las que calificaban como axiomas, al suponer que contenían evidencias inherentes de su propia verdad. Luego trataban de acomodar los hechos concretos a ellas e inferir de ellas sus leyes, implicándose así ellos mismos en la defensa de máximas evidentemente en oposición al sentido común y la experiencia universal.
En resumen, un sistema de teoría económica no solo debe ser axiomático-deductivo: debe siempre asegurarse de basar esos axiomas en el “sentido común y la experiencia universal”.
En Prólogo a la cuarta edición, Say planteaba objeciones similares contra David Ricardo y su sistema. También Ricardo “a veces razona sobre principios abstractos a los que da una generalización demasiado grande”. Ricardo, acusaba, empieza con observaciones basadas en hechos, pero luego “lleva sus razonamientos hasta sus consecuencias más remotas, sin comparar sus resultados con los de la experiencia real”. Después de cierto punto en el razonamiento, “los hechos difieren mucho de nuestro cálculo” y “desde ese instante, nada en el trabajo del autor se representa como ocurre realmente en la naturaleza”. “No basta”, concluye Say, “con establecer a partir de hechos: deben agruparse, revisarse continuamente, sacarse de ellos las consecuencias comparadas constantemente con los efectos observados”, de forma que
la ciencia de la economía política (…) debe mostrar en qué manera, lo que tiene lugar en la realidad, es consecuencia de otros hechos igualmente ciertos. Debe descubrir la cadena que los une y siempre, a partir de la observación, establecer la existencia de los dos enlaces en su punto de conexión.


[1] Esta distinción entre teoría cierta y su aplicación por una “comprensión ilustrada” se aproxima a la posterior distinción de Mises entre teoría conceptual (“Begreiffen“) y comprensión (“Verstehen“).


[1] Friedman, M. “Ensayos sobre Economía Positiva”. Editorial Gredos. Madrid. 1967
[2] Zanotti G. Caminos Abiertos. Un análisis filosófico de la historia de la epistemología de la economía desde fines del siglo XIX hasta 1982. Unión Editorial. Madrid. 2013.
[3] Mises L. Los fundamentos últimos de la Ciencia Económica. Un ensayo sobre el método. Unión Editorial. Madrid. 2012.

21 mar. 2017

LA ECONOMÍA, MERCADOS, GOBIERNO Y ESTADO: UNA VISIÓN GENERAL*



*capítulo 1 proyecto texto ANÁLISIS MICROECONÓMICO

Las personas tienen la capacidad de tomar decisiones y actuar de tal manera de mejorar su situación, es decir, definen sus medios para lograr ciertos fines donde destacan la satisfacción de sus necesidades. Normalmente no actuamos para estar peor sino para mejorar o para pasar a una situación más placentera o reducir el dolor como consecuencia de la escasez. Estos conceptos se relacionan con la energía interna que tenemos para mejorar nuestra calidad de vida y de nuestra familia.
Podemos así plantear que la ciencia económica estudia un tipo de problema humano que enfrentamos todos los días: definir los medios que nos permitirán lograr nuestros fines en un escenario de información incompleta pero diseminada en el seno de la sociedad. En otras palabras, el problema económico no es un ejercicio matemático donde tenemos las ecuaciones y las resolvemos un problema de optimización sino el problema económico es cómo actuar para satisfacer nuestras necesidades o alcanzar nuestros propósitos sin contar con la información completa de los medios y fines.
En la mayoría de textos de microeconomía se define a la economía como la ciencia que estudia la asignación óptima de los recursos escasos. Tenemos el caso del texto de Microeconomía0F[1] de Pindyck :

“La economía, como cualquier otra ciencia se ocupa de la explicación y predicción de fenómenos empíricos…. Las teorías se desarrollan para explicar los fenómenos observados por medio de un conjunto de reglas y supuestos básicos. Por ejemplo, la teoría de la empresa comienza con un sencillo supuesto, a saber, las empresas tratan de maximizar los beneficios. La teoría utiliza este supuesto para explicar cómo eligen la empresas la cantidad de mano de obra, capital y materias primas que utilizan para producir, así como la cantidad de producción que obtienen” (pág. 6).

En adición:
Las teorías económicas también constituyen la base para realizar predicciones. Así, la teoría de la empresa nos dice si el nivel de producción de una empresa aumenta o disminuye cuando suben los salarios o cuando baja el precio de las materias primas. Aplicando técnicas estadísticas y econométricas, las teorías pueden utilizarse para construir  modelos, por medio de los cuales es posible realizar  predicciones cuantitativas  Un modelo es una representación matemática, basada en la teoría económica, de una empresa, un mercado o alguna entidad. Por ejemplo, podríamos desarrollar un modelo de una empresa y utilizarlos  para predecir cuánto variaría su nivel de producción si el precio de las materias primas descendiera, por ejemplo, un 10%.

De acuerdo a la cita anterior, vemos la metodología de la microeconomía donde las teorías utilizan modelos matemáticos y luego la estadística para corroborar las hipótesis que se plantean con la finalidad de explicar un problema económico. Otro aspecto importante es que la microeconomía utiliza categorías cómo el equilibrio, la maximización y el óptimo las mismas que pueden ser explicadas utilizando la matemática, el álgebra y el cálculo diferencial. Luego el análisis de la conducta del consumidor, de la producción, de los costos, rentabilidad empresarial y de los mercados se basan en situaciones de equilibrios donde los  consumidores y empresarios siempre buscan la máxima satisfacción de las necesidades y la máxima rentabilidad económica, respectivamente, situaciones que por cierto dejan de lado la acción empresarial y los procesos propios del mercado. Es decir pasar de un estado de  equilibrio a otro de equilibrio no permite la explicación de la influencia que tienen los empresarios y los consumidores en la formación de los precios cada vez que actúan siguiendo los principios económicos.  La técnica del equilibrio también se caracteriza por asumir que la información que cuentan los consumidores y productores está dada y disponible. Por ejemplo, los precios de los bienes de consumo, las tecnologías para la producción, los costos, los salarios, y sobre todo que las empresas actúan todas de la misma manera. En esta economía  tiene cabida la matemática porque al tener información de las variables tanto los consumidores y los productores, el problema económico se resuelve como un ejercicio matemático, pues, se convierte en un ejercicio de maximización o de busca de un óptimo.

Kirzner1F[2] (1998) plantea el concepto económico desde una perspectiva empresarial dejando en segundo lugar el equilibrio y colocando como máxima prioridad de análisis los procesos de mercado. Al respecto éste afirma que: “En el estado de equilibrio no hay sitio para el empresario” (pág. 41); “…El mayor peso de nuestro análisis se concentrará  en la comprensión del proceso de mercado, y no en la especificación de las condiciones requeridas para un estado de equilibrio situación en la que el proceso de mercado ha cesado..”  (pág. 27)

La crítica de Kirzner es que el equilibrio es tan solo un artificio o herramienta de análisis donde el mercado está quieto y no existen procesos que lo desequilibren. Siguiendo a este autor, la economía estudia los procesos del mercado partiendo de la acción de las personas y teniendo en cuenta la función empresarial, que son las acciones que toman los empresarios para aprovechar las oportunidades ganancia comprando recursos, produciendo y vendiendo viene paa satisfacer necesidades generando así procesos de coordinación entre demandantes y ofertantes de bienes. En adición, Kirzner nos dice que:

Una de las cosas que distingue a la teoría del mercado que aquí se propone de la que hoy predomina en los textos sobre la teoría de los precios es que esta última carece de una apreciación adecuada de la naturaleza y función de la empresarialidad en el sistema del mercado…..Un mercado que conste exclusivamente de individuos que actúan economizando y maximizando no da lugar al proceso de mercado que queremos comprender.  (pág. 46)

Kirzner se concentra en el estudio de los procesos económicos, en las decisiones de los consumidores y empresarios y cómo a través de las actividades propias del mercado la economía tiende hacia un equilibrio. Las acciones de los actores del mercado y la información de los precios contribuyen a procesos de coordinación de tal manera que la oferta de bienes y servicios satisfacen las necesidades de la población. Los empresarios aprovechan las oportunidades de ganancia cada vez que existen necesidades que no son satisfechas, así acomodan la oferta de acuerdo a la demanda de los consumidores. El problema económico no consiste en encontrar una producción y consumo óptimo, sino en definir los medios adecuados y adquirirlos para lograr los fines trazados en un mundo de información diseminada en todos los agentes económicos.   

Veamos algunas citas de Friedrich Hayek,  de la Escuela Austriaca de Economía  y premio nobel de economía en el año 1974, relacionados a las decisiones y planes de los individuos:  
“Los estudios sociales …tienen que ver con las acciones de los hombres y su objetivo  es explicar los resultados no intencionados o no planeados de los actos de muchas personas”2F[3] (página 49)

Hayek nos explica que el grado de evolución de las instituciones existentes hoy en día no han sido consecuencia de un diseño y plan por una o un grupo de personas sino que es a través de las acciones “intencionadas” de las personas  la sociedad adquiere un orden que no fue intencionado por nadie creándose así un orden social  y un sistema cooperación que beneficia a todos los integrantes de la sociedad. En otras palabras, la sociedad obtiene logros positivos en el tiempo que nunca fueron visualizados, planeados y construidos. Las personas actúan y esperan resultados todos los días e inclusive planean sus actividades siendo esta una característica fundamental de todo ser humano. Sin embargo todas las acciones  intencionadas arrojan un resultado que a nivel colectivo nunca fue dirigido por nadie, es decir, la gente no esperaba los resultados a nivel sociedad dado que solamente actuaban para su beneficio. Y esto es lo que hace compleja a la ciencia económica y su tratamiento para analizar el problema económico que lo veremos en breve, porque si se pudiera saber de antemano lo que la sociedad obtendrá en el futuro, sería posible aplicar lo que se conoce la ingeniería social o el constructivismo donde un grupo de personas pueden idear, diseñar implementar e imponer un modelo de  vida en el seno de la sociedad.  Hayek no estaba en contra de la planificación empresarial ni familiar, muy por el contrario, es sabido que él manifestaba que mientras el gobierno se introduce en la economía de las familias, éstas podrán planificar menos su futuro.

En tal sentido, la planificación asume una serie de supuestos dado que no podemos saber lo inventos que habrán dentro de unos años ni cuáles serán los gustos y preferencias de la  personas ni sus necesidades. Planificar por ejemplo como debe ser la ciudad sabiendo que la población crece a cierta tasa lo que conlleva a una mayor demanda de servicios de toda índole es adelantarse a los cambios que se esperan.  Por ejemplo cuando se diseñó la ciudad brasileña Brasilia como futura capital del Brasil a mediados del siglo pasado, el arquitecto  visualizó a ésta como una ciudad para el siglo XXI. Sin embargo lo que no podemos dudar es que el éste nunca pudo imaginar cómo serían las comunicaciones ni pudo prever las redes sociales y todos los nuevos adelantos que actualmente disfrutamos. Tampoco se pudo prever los nuevos negocios que habrían en el futuro, las demandas, las ofertas, los instrumentos financieros necesarios, el desarrollo de la banca y las finanzas, la evolución del Marketing, de las computadoras, etc. Todos estos inventos fueron apareciendo poco a poco dada las necesidades de la población, las mismas que siempre existieron.
En cuanto al subjetivismo de la ciencia económica, Hayek (2003) señala que:

“La diferencia entre el enfoque de las ciencias naturales y el de las ciencias sociales no puede llamarse de otra forma mejor que llamando a la primero objetivas y a las segundas, subjetivas” (página 53)
Subjetivas se refiere a que dependen del sujeto, de la persona y los valores y apreciaciones no son iguales para todos. Otra diferencia fundamental entre las ciencias naturales y sociales es que en ésta existen fines que son definidos por personas con criterio subjetivo y no absoluto. La personas perciben la realidad y deciden que medios utilizar para lograr sus fines, es decir, hay un proceso de conocimiento, de aprendizaje y de toma de decisiones. Mientras que en las ciencias naturales o físicas no existen fines porque los actores no son seres humanos. Hayek agrega:

“Mientras que para el científico que cultiva las ciencias naturales el contraste entre los hechos objetivos y las opiniones subjetivas es algo sencillo, la distinción no puede aplicarse tan fácilmente a las ciencias sociales. La razón es que el objeto o los hechos de las ciencias sociales son también opiniones –no a las opiniones de quienes estudian los fenómenos sociales, por supuesto, sino las opiniones de aquellos cuyas acciones dan lugar al objeto de estudio del científico social…….Pero, en el sentido que distinguimos  los hechos de las opiniones, los hechos de las ciencias sociales son meramente las opiniones de la gente cuyas acciones estudiamos. Se diferencian  de los hechos de las ciencias físicas en que son creencias u opiniones que sostienen los individuos; creencias que, como tales, son nuestros datos independientemente de que sean verdaderas o falsas, y lo que es más, no podemos observarlas directamente dentro de la mente de los individuos, sino que hemos de identificarlas a partir de lo que ellos hacen y dicen, merced a que tenemos una mente similar a la suya” (página 54)

Siguiendo a Mises (1995), la economía investiga los fenómenos del mercado, los tipos de intercambio entre bienes y servicios, en un momento dado ya también en el tiempo. Esto implica los procesos que se presentan en todo mercado libre de intervenciones donde los individuos elijan libremente que comprar y que vender. Para esto podemos dividir en dos tipos a los actores del mercado: aquellos que compran y consumen y los otros que compran insumos para procesarlos, para producir y vender  un producto elaborado. Sin embargo es importante resaltar que en la realidad todas las personas son consumidoras aun siendo empresarios, pero para efecto del análisis las separamos para un mejor entendimiento general de los procesos del mercado, lo que más adelante se profundizará.
Toda acción humana tiene un objetivo o fin y requiere de medios, en tal sentido el individuo deberá definir primero sus fines y luego verificar si conoce los medios y si tiene acceso a éstos; de ser positivo entonces se embarcará en la compra de bienes para satisfacer sus necesidades, tanto hoy como para mañana, luego tendrá una lista de sus prioridades y en empezará a gastar su renta de tal manera de ir adquiriendo bienes y servicios de más a menos importantes tanto para él como para su familia.
Asumiendo un mundo donde los precios de los bienes ni la renta varían, entonces las personas sabrán cuanto gastar y ahorrar, y con este ahorro invertir; por otro lado, también decidirán cuanto de dinero mantener para gastarlo en el futuro de acuerdo necesidades que tenga o también imprevistos. En síntesis, una vez recibida la renta el individuo define cuanto gastar, ahorrar y retener como saldo en efectivo; lo primero, es el consumo, lo segundo es el ahorro e inversión, y lo tercero es la demanda de dinero o atesoramiento, pero de debe quedar claro que estas decisiones no son una detrás de otra, pues, todos nosotros tenemos una visión de cuanto gastar, ahorrar, invertir y retener en cada instante (Rothbard3F[4], 2013). Todas estas acciones darán lugar a la cantidad de ahorro e inversión en una economía, a la formación de la tasa de rentabilidad de las empresas que se forma cuando hoy invierten y mañana tienen el respectivo retorno formándose. Aquí están incluidos los bancos comerciales dado que éstos son empresas que invierten para obtener ganancias las que en la sociedad se conocen como la tasa de interés que ofrecen por los préstamos.

La economía también estudia las empresas y a los empresarios en cuanto a su actividad para invertir,  la producción de los bienes y luego venderlos a los consumidores, si se trata de bienes finales, y a otros productores si es que estamos hablando de insumos o bienes de capital para la producción. Los factores productivos son, en términos generales, la tierra, el trabajo y el capital, los dos primeros reciben ingresos que se definen en el mercado como renta y  salario, respectivamente; en cuanto al capital, que se relaciona a un bien duradero como es el caso de una máquina, equipo, herramienta que colabora con la producción de tal manera de aumentar la productividad en el proceso productivo, no recibe directamente una renta como  tal, sino como parte de la inversión que efectuó el empresario, rindiendo intereses (tasa de rentabilidad) en el tiempo, por tanto la rentabilidad del capital no es en sí a un bien sino al proceso empresarial de invertir hoy y recibir un retorno mañana. Ahora bien, el bien de capital también tiene un costo para el empresario que es el monto de dinero que debe desembolsar para alquilarlo. Luego el empresario efectúa tres pagos periódicos: a la tierra como alquiler de un local, los salarios a los trabajadores, y el alquiler de los bienes de capital. Éste deberá evaluar si el uso alterno de estos recursos rinde un ingreso menor al que espera recibir con el uso de éstos. En otras palabras, el pago de los recursos se convierte en un costo de oportunidad que deberá evaluar el empresario para saber si lleva a cabo su decisión de utilizar éstos. Luego, la comparación de los ingresos si usara los recursos en la segunda mejor opción se convierten en los costos económicos o costos de oportunidad, los mismo que deben ser superados por los ingresos que obtendría la empresa en su procesos productivo.

En cuanto a la importancia del capital en el proceso productivo, Rothbard (2011) señala lo siguiente: “…la función del capital es adelantar a los hombres en el tiempo hacia su objetivo en la producción de bienes de consumo, sea de nuevos bienes o de más cantidad de bienes ya existentes” (pág.52)
Este autor plantea un interesante ejemplo de la producción de un sándwich de jamón que se sintetiza a  continuación:
El sándwich es el bien de consumo que desea Jorge para satisfacer una necesidad que es el hambre. Éste es el medio directo que permitirá que Jorge satisfaga su necesidad. Los medios indirectos para que se pueda producir el sándwich son el jamón, el pan, el ambiente o la casa de Jorge, el trabajo desplegado por su novia Karen, el tiempo que toma la preparación. Para producir  los medios indirectos se requiere una serie de productos como la harina de trigo, la manteca, el trabajo del panificador y el tiempo que toma preparar el pan. Estos también son medios indirectos pero de segundo orden dado que el pan y  el jamón son de primer orden.
Ahora bien, como se puede apreciar para elaborar el sándwich, que es el bien final o el medio directo para lograr el fin que es saciar el hambre, se tienen varias etapas, pues en el ejemplo solo se visualizan dos, de los bienes de producción de primer orden para producir el sándwich, el pan y el jamón, y los bienes de producción de segundo orden para producir el pan, pues, no hemos incluido los medios indirectos para producir el jamón por simplificación. En este ejemplo, los factores de producción originarios son el trabajo, la tierra y todo aquello que no requiere de transformación. El otro factor de producción es el capital, que sería las herramientas y equipos para la producción (por ejemplo, el horno para la producción del pan). Concluyendo el ejemplo, se tiene una serie de medios de diferente nivel u orden para producir tanto el bien de consumo o los factores de producción como es el capital. Existen otros factores de producción que son originarios que no se transforman. Todos estos son medios indirectos. El medio directo es el bien de consumo que permite lograr el objetivo trazado que en nuestro ejemplo es el consumo del sándwich. En cada etapa existe consumo de tiempo, una inversión y luego un retorno empresarial y por tanto una ganancia en el tiempo. En cada uno de los periodos de funcionamiento de la empresa, por ejemplo meses, existen ingresos y costos. En los ingresos tenemos la venta de los bienes producidos y en los costos se tiene los salarios, el pago de alquiler de la tierra y el pago de alquiler de los equipos de capital. En el caso de estos dos últimos, aun pudiendo ser el empresario dueño de éstos, se deben considerar como un costo de oportunidad dado que existe una ganancia que el empresario estaría dejando de ganar por no utilizarlos en una segunda alternativa. Se puede incluir en este caso el salario del empresario, que si bien es cierto no le corresponde como tal, pero en realidad está dejando de ganar un sueldo en caso trabaje en otra empresa. Luego el empresario valora los costos de oportunidad en todo el proceso de producción en su conjunto, con los ingresos y sobre todo el tiempo que toma el retorno. Si el empresario considera que la tasa de rentabilidad a ser obtenida compensa la espera y el trabajo de la inversión y producción, entonces estará incentivado a llevar a cabo el proyecto y la empresa. El caso contrario sería que aun teniendo rentabilidad económica en el sentido que los ingresos superan a los costos en cada uno de los periodos y también que la inversión no solamente es recuperada sino que genera una tasa de rentabilidad en el tiempo, lo importante es que el inversionista evalúe el tiempo de espera y también compararlo con la segunda mejor alternativa. Solamente así podrá tomar la decisión si llevar a cabo la inversión o en su defecto continuar en el proceso productivo.


En cuanto a los recursos de la tierra, mano de obra y bienes de capital existirán mercados donde se fijarán los precios de cada uno de estos factores y también para las diferentes etapas de la producción, desde los insumos más alejados de los bienes de consumo. Así en cada etapa de producción se irán formando las tasas de rentabilidad de las inversiones. Los empresarios tratarán de comprar lo más barato sus insumos y vender lo más caro sus productos. Por otro lado, los consumidores tratarán de comprar lo más barato posible. Estas transacciones de compra y venta irán pujando los precios los mismos que tenderán hacia un precio final o de  equilibrio hasta algún factor externo nuevamente rompa el equilibrio. El mercado será así un conjunto de procesos de compra y venta donde los consumidores y empresarios no tienen la información completa y la van obteniendo hasta que deciden comprar o invertir. En el caso de los consumidores tienen en la memoria el precio del bien que normalmente compran y lo comparan con el precio que tendrán que pagar hoy y deciden si adquieren o no el bien. Igual sucede con el empresario cuando compra los insumos para la producción y contrata personas como trabajadores.  Podemos extender esta lógica a los bienes de capital y a la tierra aunque en estos dos últimos los procesos no son rápidos, más bien, lentos.

La economía también estudia la intervención del gobierno de la economía y los impactos que esta acción ocasionan4F[5]. Esta tarea la hace considerando primero un escenario sin intervención y luego otros con intervención y del análisis de ambos es que concluyen que tanto afecta la intervención del gobierno o Estado. Tenemos el ejemplo de los impuestos a la renta a las personas y a las  empresas. Éstos afectan los precios de los bienes de consumo y de los insumos y también la renta disponible de las familias para la satisfacción de sus necesidades así como la capacidad de ahorro e inversión. El dinero obtenido como consecuencia de los impuestos forman parte del presupuesto de la república y es gastado de acuerdo a la política fiscal. Normalmente los gastos son corrientes, relacionados con transferencias, pensiones y salarios, y el otro tipo de gasto es el de inversión para infraestructura y servicios esenciales para la población que las empresas privadas no están incentivadas a efectuar. También existe otro tipo de gasto que puede ser considerado corriente relacionado con los programas sociales para aliviar y reducir la pobreza de la población. Todos estos gastos tienen como fuente la producción de las empresas privadas la misma que es la que ocasiona los ingresos para la inversión y los salarios. Luego el gasto fiscal que se forma con los impuestos que pagan las familias y las empresas  es una transferencia de los privados al gobierno. Por un lado se invierte y consume menos y por otro lado el gobierno gasta más.
Muchas veces escuchamos decir que la economía se reactiva cuando el gobierno expande el gasto fiscal, siguiendo la teoría Keynesiana5F[6], pero en el fondo lo que se está haciendo es cambiar al actor en el  gasto con la gran probabilidad que el gobierno no sea tan eficiente en el gasto debido a que no es su dinero y los asalariados no depende de las ventas de ninguna empresa.
Otra institución elemental en la economía es el dinero que tiene como función permitir que se lleven a cabo las transacciones de compra y venta. Los billetes y monedas, son emitidos por el banco central, institución que tiene como misión la emisión de dinero manteniendo la capacidad adquisitiva de la moneda, es decir, que una unidad monetaria pueda comprar lo mismo en el tiempo. Sin embargo tenemos muchos episodios en nuestra historia económica donde la autoridad monetaria  emitió dinero en una mayor cantidad de la que demandaba la economía ocasionando que  los precios aumenten lo que se conoce como inflación; y cuando ésta llega a niveles altos, se le denomina hiperinflación. En este caso la moneda pierde casi en su totalidad su capacidad de adquisición y las personas harán lo posible para dejar de tener efectivo comprando lo más rápido posible sus bienes y servicios lo que potencia la elevación de los precios o refugiándose en metales preciosos o en otra moneda como normalmente sucede con el dólar de los EEUU de NA.
En periodos de estabilidad monetaria el banco central emite dinero y controla la inflación a través de lo que se conoce la política monetaria.
Otra variable muy importante que estudia la economía es el tipo de cambio que es un precio relativo entre dos monedas. En nuestra economía el tipo de cambio es cuantos soles cuesta un dólar. Este precio tiene oscilaciones que dependen de las cantidades de dólares que entran y salen de la economía como consecuencia de las exportaciones, importaciones, trasferencias de dinero entre países, inversiones de capital y de la bolsa de valores, etc.
Normalmente los bancos centrales intervienen en el mercado cambiario comprando o vendiendo dólares de tal manera de influir en su valor. A esto se le llama la política cambiaria.
Todo lo explicado en los párrafos anteriores es la intervención del gobierno y Estado en la economía  a través de la política económica. Ésta debe tener un sustento teórico de tal manera de afecta lo mínimo posible a los procesos económicos dado que es imposible que no exista tal intervención por lo mismo que existe un gobierno y un Estado[7]. El sustento de la existencia de estas dos instituciones es que la nación, que somos todos nosotros con nuestra costumbres cultura, tradiciones, amor a la patria, debe ser protegida contra la violencia sea interior o exterior.
La política económica tiene como fuente teorías económicas y éstas siempre están relacionadas con escuelas donde algunas son intervencionistas o liberales. El intervencionismo se relaciona con la acción que tiene el gobierno en los procesos económicos convirtiéndose en un arte dado si efectivamente tiene que existir debe ser de tal manera de afectar lo mínimo posible a la economía. El intervencionismo tiene intensidades, desde el comunismo hasta una economía con gobierno limitado. Normalmente el intervencionismo es lo que más se ve en las economías.
Finalmente, la ciencia económica tiene varias esferas de acción, desde lo individual, empresarial hasta la política económica que deben adoptar los gobiernos para que los procesos de mercado se desarrollen normalmente. Dependiendo de la escuela y punto de vista de la economía de los políticos, es que se diseñará y aplicará la política económica que afectará a todas las personas que conforman la nación. 




[1] Pindyck R. Microeconomía. Prentice Hall. 5ta. Edición . Madrid. 2001.
[2] Kirzner I. Competencia y Empresarialidad. Unión Editorial. Madrid. 1998
[3] Hayek, F. “La contrarrevolución de la ciencia: estudios sobre el abuso de la razón”. Unión Editorial. Madrid. 2003.
[4] Rothbard M. El Hombre, la Economía y el Estado. Tratado sobre principios de economía. Volumen I. Unión Editorial. Madrid. 2011.
[5] Rothbard M. Poder y Mercado. El gobierno y la economía. Unión Editorial. Buenos Aires. 2015. Esta obra es un buen tratado sobre la intervención gubernamental y sus impactos en la economía.
[6] Se verá en el capítulo Nº ……
[7] Algunos conceptos fundamentales tomados del libro “Peruanidad” de Victor Andrés Belaunde; el Estado es la Nación organizada políticamente; la patria está constituida  por una comunidad de tradiciones e ideales; la Nación es una integración humana más allá de la geografía y de la economía, y esta integración se forma por los valores y destinos comunes de diferentes pueblos.